La poética fotográfica de Jorge López Landó

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El poeta juarense Jorge López Landó narra la concepción Mónica Abre el Rompecabezas de Fuego (y descubre que aún hay jazz), publicado por Sediento:

“Hubo textos que fueron escritos en el avión, volando a miles de pies de altura, hubo otros que fueron escritos en el baño, en el centro laboral, en el semáforo. Era fotografiar el momento. Yo siempre he dicho que el verso, la poesía, son ‘polaroids’ de estados de ánimo”.

“Hubo textos que le arrancaron carcajadas interminables, y otros que le arrancaron lágrimas, sobre todo aquellos que hablan de su padre”, dijo a la periodista Cynthia Camacho en una entrevista para El Diario de Juárez.

Mónica es su esposa. “Este es el libro que más me ha dolido porque lo empecé a escribir en 2011, cuando ya había inclusive terminado el anterior. Lo empecé a escribir y en diciembre del 2011 se muere mi padre”.

“El libro se llama así porque el ‘rompecabezas de fuego’ simbolizan los pedazos que se cayeron al piso cuando su estado emocional se desmoronó. Luego, el autor descubrió que ‘todavía hay swing’ en la vida”.

“Una vez que lo terminé, quedé emocionalmente muy cansado. Jamás creí poder llegar a un nivel de introspección y creación literaria tan intenso”, dijo.

En su nuevo libro, López Landó manejó la técnica del verso proyectivo, impulsado por el poeta norteamericano Charles Olson.

Bajo esta técnica -explica López-, el texto está escrito de tal manera que al ser leído, tiene cierta intencionalidad particular, la cual no es la misma que se debe otorgar al texto de enseguida o el anterior.

“Entonces, eso es algo que me llama la atención de este libro, porque es algo que yo nunca había hecho. Escribir bajo este formato tan razonado, porque mi obra está muy alejada de todo academicismo, para que no tenga esta carga fría, sosa”, explica en la entrevista.

Jorge López Landó es autor de De Mónica o el revólver (poesía); Lupus (historias cortas de terror, en coautoría con Mario Alcalá); Mónica odia el bossa nova (pero los fines de semana baila swing).

La fotografía es de Ricardo Muñoz.

Presentación

Mónica abre el rompecabezas de fuego (y descubre que aún hay jazz), de Jorge López Landó
Participan: Margarita Salazar, Ricardo León, Mario Alcalá y el autor
Viernes 6 de junio, 19:00 horas
Museo de Arte de Ciudad Juárez

La poeta Mónica Nepote en “Estación de lectura”

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La Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, a través de la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial invita al ciclo “Estación de lectura”, con la participación de la poeta y editora Mónica Nepote.

La autora estudió la licenciatura en letras hispanoamericana en la Universidad de Guadalajara. Ha publicado diversos libros de poesía: Trazos de noche herida (1993), Islario (2003), Hechos diversos (2011). Fue directora editorial del Programa Cultural Tierra Adentro y actualmente desarrolla un proyecto editorial digital para el CCD (Centro de Cultura Digital).

Jueves 29 de mayo de 2014, 18:00 horas
Librería Jaime García Terrés
Av. Universidad 3000, Ciudad Universitaria
C.P.04510, Coyoacán
Ciudad de México, 2014

Entrada libre, cupo limitado

Las Estaciones de lectura son el resultado de un proyecto que ha tomado varios caminos. En principio nacieron como un espacio de participación de Libros UNAM en la Fiesta del libro y la rosa. En ese momento se iniciaba la difusión de la Librería virtual, que consiste en un plotter con códigos QR que permite descargar libros en formato digital. Entonces surgió la idea de crear un espacio de lectura alrededor de éste.

Para ello se reutilizaron palets, que son estructuras de madera donde se recargan los libros en los almacenes. Como se empezaron a sustituir, se acumularon para ser desechados. Entonces se decidió reutilizarlos para el proyecto.

“El nombre se lo dio una persona del área de diseño. Dijo: ‘es muy natural que se diga estación Metro CU, estación tal… ¿por qué no llamar a esto estación de lectura, que es lo que se busca?’ Originalmente la estación de lectura era una sala con un plotter para que la gente que quisiera descargar los libros y leer en su pantalla, lo hiciera”, explicó Javier Martínez, titular de la Dirección de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM.

Ese proyecto, que inició con libros digitales, se amplió al ofertar también libros físicos además del plotter. La oferta inicial fue de cien títulos, pero el proyecto ha crecido de tal manera que ahora ya no se utilizan los muebles sino que se generan espacios de diálogo y reflexión en torno a la cultura del libro.

Las Estaciones de lectura se encuentran en un proceso de articulación en las distintas librerías. En principio, cada sesión cambiará de espacio pues se trata de activar las distintas librerías. Mayor información sobre sedes y actividades en las redes sociales de Libros UNAM y en el portal www.libros.unam.mx

Presentarán “Crápula”, de Evodio Escalante, en SLP

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El poemario Crápula, de Evodio Escalante, publicado por La otra revista de poesía, será presentado en San Luis Potosó por Luis Alberto Arellano, David Ojeda, Jorge Humberto Chávez y el autor.

Viernes 13 de septiembre de 2013
19:30 horas
Galería Antonio Rocha
del Instituto Potosino de Bellas Artes
(Ave. Universidad y Constitución)
San Luis Potosí

Contubernio de espejos, poemario inédito de Salvador Elizondo (FCE)

Medio siglo después de su creación, un conjunto de poemas escritos por Salvador Elizondo se publican por vez primera en el Fondo de Cultura Económica bajo el título Contubernio de espejos (poemas 1960-1964).

La obra se divide en seis partes temáticas: “Umbrales”, “Cuerpo secreto”, “El soñador sin su noche”, “El mal amor”, “Elegías romanas” y un último apartado sin título. A través de los versos que conforman el poemario, Elizondo consolida un recorrido que va del sueño a la realidad, el cual nos permite revivir su presencia en las letras mexicanas.

Salvador Elizondo (Ciudad de México, diciembre 19 de 1932-29 de marzo de 2006) siempre estuvo en contacto con las vanguardias artísticas y sus cambios, quizá por su formación inicial como artista plástico. Nunca se estancó en un estilo e intentó evolucionar continuamente, quiso que su obra escrita abarcara distintos géneros y fuera —incluso— camaleónica.

Su obra brinca del cuento a la novela, pasando por el ensayo y la poesía, de esta última surge ahora un poemario inédito del escritor: Contubernio de espejos. Publicado por el Fondo de Cultura Económica, este volumen reúne la obra lírica que Elizondo escribió entre 1960 y 1964, y la cual no había visto la luz hasta ahora.

 Esta casa editorial ha publicado anteriormente títulos emblemáticos como Farabeuf, Narda o el verano, Estanquillo, Camera lucida, entre varios más, los cuales muestran su faceta como creador de personajes y su capacidad analítica para hablar de fotografía, pintura o escultura.

El universo poético planteado por el autor —desde la aparición de su primer poemario en 1960— se encuentra repleto de alegorías al erotismo, metáforas visuales y alusiones a la luz en contraste con la oscuridad. Las temáticas abordadas no se distancian mucho de las empleadas en la prosa; el autor incluye referencias a personajes clásicos de la mitología griega y romana, diálogos entre personajes que ocultan su invisibilidad en las palabras.

Durante las actividades que conformaron la trayectoria cultural de Elizondo se encontró su relación con el séptimo arte, la cual derivó de la influencia de su padre, quien fue productor cinematográfico durante la época de oro del cine mexicano.

El escritor perteneció al consejo de redacción de la revista Nuevo Cine, de la que se publicaron siete números entre 1961 y 1962. Esta publicación estuvo impulsada también por Emilio García Riera, José de la Colina y Carlos Monsiváis; quienes apoyaron a García Ascot en la producción de En el balcón vacío, filme que aborda el exilio español desde una perspectiva inédita y atractiva.

A esta obra, Elizondo dedica unas líneas en Contubernio de espejos: “En el balcón vacío”, poema homónimo que habla de la soledad y que otorga una posibilidad de lectura en la cual remite a esa sensación de quienes tuvieron que abandonar su país de origen.

El libro de las preguntas, de Edmond Jabès: poesía del misterio

Uno de los mayores poetas y escritores del siglo XX, es escasamente conocido en México. En 1989 Esther Seligson tradujo para editorial Vuelta El pequeño libro de la subversión fuera de sospecha. Dos años más tarde, Rubén Mejía tradujo para Ediciones del Azar La memoria y la mano, uno de sus libros más celebrados. Siguieron distintos títulos ahora imposibles de encontrar. Hasta que la española Ellago Ediciones publicó en 2005 su poesía completa, en una edición bilingüe francés-español, traducida por Julia Escobar Moreno.

Existe una anécdota que tal vez puede explicar la tardanza en la publicación de las traducciones. La autora ha confesado que no aceptó las correcciones que José Ángel Valente le hizo a sus versiones, pues el poeta español consideraba que Jabès era de “su exclusiva competencia” y “¡ay de quien se atreviera a traducirlo sin su consentimiento!”

Ediciones Siruela reeditó El libro de las preguntas, en realidad un vasto poema en prosa de corte metafísico de 895 páginas.

De ascendencia judía, Edmond Jabès nació en El Cairo, en 1912, pero debido a la persecución religiosa su familia emigró a Francia, donde murió en 1991.

Puede afirmarse que Jabès construye una cosmogonía del desierto y el cielo egipcios, pero no del silencio, a partir de un poder metaforizador que puede dar vida a los objetos inanimados. Es una poética de la errancia, del exilio, existencialista. Su oído es, quizá, su principal sentido.

En la introducción de El libro de las preguntas, Jabès escribió:

El libro de las preguntas es el libro de la memoria.
A los obsesivos interrogantes sobre la vida, la palabra, la libertad, la elección, la muerte, responden rabinos imaginarios
cuya voz es la mía.
Las respuestas que da esta obra, dos amantes perdidos vendrán a leerlas; por mi parte, he intentado, al margen de la tradición
y a través de los vocablos, recobrar los caminos de mis fuentes.
Para existir se necesita primero ser nombrado; pero para entrar en el universo de la escritura, es necesario asumir,
con el propio nombre, la suerte de cada sonido, de cada signo que lo perpetúan.
De un idilio simple y trágico surge un canto de amor que es, a pesar de todo, canto de esperanza. Este canto ambiciona
hacernos asistir al nacimiento de la palabra y, en dimensión más que real, a un ensanche del umbral del sufrimiento que ilustra
una colectividad perseguida, cuyo lamento es retomado, era tras era, por sus mártires.
1963

(Edmond Jabès. El libro de las preguntas. Ediciones Siruela, Barcelona, 2006, 896 p.)

Ángel, de Jorge Humberto Chávez (eBook gratis)

El poeta juarense Jorge Humberto Chávez obtuvo el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2013 con el poemario Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar pero debes saber que ya no hay río ni llanto. Se trata de uno de los principales premios literarios en lengua española

Su anterior poemario Ángel, dice Jorge Humberto Chávez, “fue escrito entre 2006 y 2008 mientras viajaba, trabajaba y bebía vino, estando a cargo del Festival Internacional Chihuahua en Ciudad Juárez. El libro aborda los descensos de tres amores simultáneos en un lenguaje deliberadamente parco y en un verso muy trabajado en sus cortes”.

El eBook puede descargarse de aquí gratis, por cortesía del autor (dar clic):

Ángel

(Chávez, Jorge Humberto. Ángel. Mantis Editores/Luis Armenta Malpica, Guadalajara, México, 2009, 68 p.)

Jorge Humberto Chávez nació en Ciudad Juárez, Chihuahua. Es licenciado en Ciencias Sociales por la Escuela Normal Superior de Chihuahua. Coordinó durante 12 años el taller literario del Museo de Arte del INBA, en Ciudad Juárez.

En 1981 obtuvo mención en el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes. Ese mismo año, un jurado formado por Alí Chumacero, Víctor Sandoval, Juan Bañuelos, Jaime Labastida y Carlos Montemayor le otorgó el Premio Nacional de Poesía Colima.

En 1994 y 1997 recibió la beca David Alfaro Siqueiros, del Instituto Chihuahuense de la Cultura (Ichicult). Ha impartido las cátedras de Literatura Estética y Semiótica en la Escuela Normal Superior de Chihuahua, la Universidad Autónoma de Chihuahua y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Fue representante del Ichicult en Ciudad Juárez y coordinador del Encuentro Nacional de Escritores Tierra Adentro, del Festival Internacional Chihuahua en Ciudad Juárez y del Encuentro Internacional de Escritores Literatura en el Bravo.

Es autor de los siguientes libros:

De 5 a 7 pm (Fonapas Nuevo León e INBA, 1981), La otra cara del vidrio (Praxis Dosfilos y UAZ, 1984), Nunca será la medianoche (Premiá editora, 1987), La lluvia desde el puente (Boldó i Climent editores, 1991), El libro de los poemas (Dosfilos editores y Ponciano Arriaga, 1997), Bar Papillón (UNAM, 2000); segunda edición numerada para el Encuentro Internacional de Poetas del Mundo Latino, de 2001, por la Sociedad de la Mano Fría).

La ciudad y el viaje interminable, antología personal 1980-2000 (edición en inglés y en español del Instituto de México, la UNAM y la Universidad de Texas en San Antonio, 2003), Bar Paillón y El poema triste, antología (edición en francés y español, Écrits des Forges y Mantis Editores, 2004) y Agenda de Morelia (edición especial de cien ejemplares para el Encuentro Internacional de Escritores del Mundo Latino, de 2006, por la Editorial Relámpagos del Pantano).

Romancero de la guerra de Independencia, de Victoriano Agüeros: la historia en versos

Hace un siglo, en 1910, la imprenta El Tiempo publicó los dos tomos del Romancero de la Guerra de Independencia (que consta de 63 romances en el primer volumen y 60 en el segundo).

El editor y compilador fue Victoriano Agüeros (1854-1911), también dueño de la editorial. Con el tiempo la obra se volvió indispensable en la historiografía de la literatura mexicana.

Los textos incluidos proyectan imágenes heroicas y memorables cuyo tema son los héroes independentistas: Hidalgo, Morelos, Matamoros, Allende, Nicolás Bravo, El Pípila, así como los lugares relevantes, como Dolores, Cuautla, Atotonilco, Zacoalco, la Alhóndiga de Granaditas.

Hay versos extraordinarios de Manuel Acuña, Vicente Riva Palacio, José Rosas Moreno, José Peón Contreras, Guillermo Prieto, J.M. Roa Bárcena, Juan de Dios Peza, entre otros.

Por primera vez, la Dirección de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes publica una edición facsimilar, con un prólogo del escritor Adolfo Castañón (Ciudad de México, 1952), miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua

(Romancero de la guerra de Independencia. Edición Facsimilar, prólogo de Adolfo Castañón. Tomos I y II. Dirección de Publicaciones del Conaculta. Ciudad de México, 2010, 294 p. y 312 p.)

Aurora Reyes. Alma de montaña, de Margarita Aguilar: el mejor libro de 2011

Aurora Reyes. Alma de montaña, de Margarita Aguilar Urbán, es el mejor libro de 2011. Se trata de una obra excepcional que rinde homenaje a una de las grandes mujeres del siglo XX, por su apasionante trabajo artístico literario y político.

La publicación de la biografía salda una deuda que la historiografía mexicana ha mantenido con la artista, quien tiene el mérito de haber sido la primera muralista mexicana y una poeta extraordinaria.

La narración es impecable. El volumen, además de una antología de su obra poética, incluye excelentes fotografías de los murales realizados por Aurora Reyes, su obra en caballete e ilustraciones publicadas libros.

La producción editorial compite con las mejores editoriales especializadas en libros de arte y diseño. Su calidad corresponde a la exhaustiva investigación que Aguilar Urbán realizó durante años.

Aurora Reyes nació en Parral, Chihuahua, el 9 de septiembre de 1908 y falleció en la ciudad de México el 26 de abril de 1985. Una creadora sensible que también se dedicó al activismo político en pro de los derechos de las mujeres.

El libro fue publicado por el Instituto Chihuahuense de la Cultura, aunque detrás de la producción se encuentra el poeta y editor Rubén Mejía. El prólogo es de Alberto Híjar, el diseño de Luis Carlos Salcido, las fotografías de los murales son de David Herrera y las de caballete de Eugenia Gudiño.

Su autora, Margarita Aguilar Urbán, nació en Atizapán de Zaragoza, Estado de México. De 1981 a 1991 radicó en Chihuahua. Estudió Letras Españolas en la Universidad Iberoamericana y  la Maestría en Arte en el Instituto Cultural Helénico. Para obtener el grado, presentó la tesis Los murales de Aurora Reyes: Un punto de vista de la educación en la modernidad mexicana, que dio origen al libro que también incluye las distintas facetas artísticas de la sobrina de Alfonso Reyes.

Aguilar Urbán publicó el poemario Como estación de tren. (Universidad Autónoma de Zacatecas, Colección Praxis-Dos filos, 1988). Actualmente reside en Saltillo y se dedica a la docencia.

Salón de Letras es un diario personal de lecturas. Desde enero de 2007 he publicado una reseña por día en promedio. Primero en la columna del mismo título en la revista dominical Día Siete (con la colaboración eventual de varias personas) y después en esta página.

Desde luego, hay cientos o miles de títulos de editoriales mexicanas y extranjeras que ni siquiera logran caer en mis manos. Pero sin duda, Aurora Reyes. Alma de montaña, es el mejor libro que leí durante 2011.

El PDF de la obra puede descargarse aquí, por cortesía de su autora:

Aurora Reyes. Alma de Montaña

(Margarita Aguilar Urbán, Aurora Reyes. Alma de montaña. Instituto Chihuahuense de la Cultura. Chihuahua, México, 2011, 194 p.)

Mi madre y la música, de Marina Tsvietáieva: biografía del dolor

Marina Tsvietáieva (Rusia, 1892-Elábuga, 1941) es una de las mayores poetas del siglo XX. Su trabajo literario está marcado por la tragedia que rodeó a su existencia.

Vivió en el exilio, en Praga y en Francia. En su obra “los hechos más cotidianos se vuelven fuente de una plenitud más allá de toda herida y dolor –se afirma en la presentación–, con algo de absoluto e incombustible que nos emociona en su fuerza e intensidad, al grado de que la frontera entre la ficción y lo autobiográfico no sólo se borra sino que deja de tener importancia, pues todo es vida vivida y encarnada”.

Mi madre y la música es una de sus prosas poéticas mejor logradas. “Es uno de esos relatos que se imponen por su tensión interior, que no buscan sorprender anecdóticamente ni apuntan a una originalidad conceptual, con una prosa rápida pero a la vez precisa en sus detalles, brillantemente vertida al español por Selma Ancira”.

(Marina Tsvietáieva, Mi madre y la música. Ediciones Sin Nombre. Ciudad de México, 2011, 58 p.)

Sol de Monterrey, de Alfonso Reyes: poética maestra

Alfonso Reyes (Monterrey, 1889-Ciudad de México, 1959) fue uno de los mayores intelectuales mexicanos del siglo XX. Un prolífico narrador, ensayista, traductor y poeta. Sol de Monterrey puede considerarse como uno de sus poemas emblemáticos, al igual que Visión de Anáhuac.

Los versos son canciones de melancolía y nostalgia. “Sus imágenes entrañan y consolidan un paisaje donde infancia y resolana son un solo cuerpo”, escribe Minerva Margarita Villarreal en la nota introductoria de la selección de textos incluidos en este libro.

“Potencias inextricables de una identidad abierta a la naturaleza desde la perplejidad que convierte su asombro en ojos de observación extrema”, agrega.

Se lectura evoca recuerdos entrañables, aún para quienes no lleven lo regio en la sangre. El poeta canta al terruño, a las aves, al cielo, a los caballos, al Cerro de la Silla, pero también a las “Yerbas del tarahumara”:

Desnudos y curtidos,
duros en la lustrosa piel manchada,
denegridos de viento y sol, animan
las calles de Chihuahua,
lentos y recelosos,
con todos los resortes del miedo contraídos,
como panteras mansas.

Como afirma Villarreal: “El Arte poética con que abre este libro es una pieza magistral, una lección en sí, que se yergue como un faro en el profuso y abisal océano de la escritura alfonsina”.

(Alfonso Reyes. Sol de Monterrey. Ediciones El Tucán de Virginia / Conarte. Ciudad de México, 2011, 100 p.)

La lámpara en el granero, de Rogelio Treviño: poética del dolor

Carlos Montemayor escribió: “La obra de Rogelio Treviño (Chihuahua, 1953) es una piedra angular de nuestra poesía. Es una piedra angular metafórica, simbólica, espiritual, verbal. Un testimonio de la inteligencia, la voluntad, la ira, la humildad, el escepticismo, el dolor, la lucidez, el desahogo: un grito silencioso, ígneo, proveniente del magma profundo…”

“Su voz es un cruce de caminos -según Montemayor-, de vidas: una totalidad que se pronuncia y detona en el más sensible cartílago de la palabra luz o de la palabra mundo cuando ambas se elevan con la yema de los dedos”.

Este volumen reúne la obra de uno de los poetas cuya voz mantiene con salud el ejercicio de la poesía, desde Lámpara de la piedra (1983) y Septentrión. Las siete estrellas de la Osa Menor (1987) hasta Poema no humano para Cíbola (2005).

(Rogelio Treviño. La lámpara en el granero. Obra reunida. Instituto Chihuahuense de la Cultura. Chihuahua, 2009, 290 p.)

Alguna vez el Ciervo, de Mariana Bernárdez: poética del adiós

“¿Qué queda después de la ruptura amorosa? La agonía de los amantes condenados a abrazar el vacío, rastros como inscripciones en el fuego”, escribe Félix Suárez sobre los versos de Mariana Bernárdez (Ciudad de México, 1964), cuya voz fue recuperada por la poesía.

(Mariana Bernárdez. Alguna vez el Ciervo. Editorial Praxis, Ciudad de México, 2010, 76 p.)

Un bosque, una escalera, de Antonio José Ponte: poemas ante el espejo

La obra poética de Antonio José Ponte (Matanzas, Cuba, 1964), a diferencia de muchos autores disidentes del castrismo, no transita en el panfleto político, sino en la construcción de un cosmos existencialista que parte de hallazgos de dolor internos y de la presencia de un espejo que no reconoce al mundo.

Un bosque, una escalera reúne dos de sus poemarios, Asiento en las ruinas y Las comidas profundas. Quizá el autor sea más conocido por su vasta obra ensayística y narrativa, que por sus poemas.

El Fondo de Cultura Económica publicó Un arte de hacer ruinas y otros cuentos, Anagrama editó La fiesta vigilada y Mondadori Contrabando de sombras.

(Antonio José Ponte. Un bosque, una escalera. Editorial Compañía, Ciudad de México, 2005, 104 p.)

Todos y cada uno, de Hector de Saint-Denys Garneau: poeta de la modernidad

Hector de Saint-Denys Garneau fue un escritor precoz. Murió a los 31 años y solo publicó un libro en vida, pero dejó escrita una obra poética extraordinaria. Se trata de un autor poco conocido en México, pero al que vale la pena leer.

Nació en Montreal, el 13 junio de 1912 y murió el 24 de octubre de 1943, en Québec. Ediciones Arlequín publica su obra completa por primera vez en español, traducida por el también poeta Luis Vicente de Aguinaga, en una edición bilingüe.

Los poemas transitan sobre la eterna pregunta de la identidad, a partir de un diálogo interior y un estilo conversacional que además aborda temas como el del amor, la soledad o la muerte.

En la presentación del libro se afirma que es “el poeta por excelencia de la primera modernidad quebequense” y de la introducción del verso libre a su país.

(Hector de Saint-Denys Garneau. Todos y cada uno / “Tous et chacun”. Traducción de Luis Vicente de Aguinaga. Ediciones Arlequín. Guadalajara, Jalisco, 2007, 371 p.)

Palinodia del rojo, de Fernando Fernández: cantares de melancolía

El poeta canta su amor a una evocación femenina. Quizá una metáfora de nostalgia, quizá una historia entrañable de melancolía. Invoca a Paloma en la memoria, el único lugar para encontrarle. La vista juega con la música de los versos, cuya métrica y rima construyen el moderno cancionero de un viajero a veces inmóvil ante el asombro.

El poema que da título al volumen es una confesión: “Cuando la conocí me dije el rojo, el rojo,/ pero ahora que la veo, al fondo del pasillo, de negro,/ me desdigo,/”

Son 17 cantares de melancolía. Coplas a las aves –un canario, una torcaza–, a la lluvia de estrellas, a la despedida, a la búsqueda de un regalo perfecto, a una muñeca rusa, a la mirada indiscreta en una sala de espera.

Su vocación está cerca de la ornitología. Como el temor que infunde un sonido misterioso durante un hostal, el autor también ofrece un sentido poético a la indigna deyección pública de los seres alados y al trabajo de su anillador.

Palinodia del rojo es el tercer poemario de Fernando Fernández (Ciudad de México, 12 de junio de 1964). Sus colecciones anteriores son El ciclismo y los clásicos (Cuadernos de Malinalco, 1990) y Ora la pluma (El Tucán de Virginia, 1999).

Fernández representa una voz renovadora de aliento a la poesía mexicana, sin tener el apuro de acercarse a los reflectores para hacerse visible con estridencias públicas.

(Fernando Fernández. Palinodia del rojo. Editorial Aldus. Ciudad de México, 2011, 60 p.)

Estratos, de Óscar Oliva: poética de redención

Hace medio siglo Óscar Oliva (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1937) publicó su primera obra, “La voz desbocada”, en el libro colectivo La espiga amotinada (junto a Juan Bañuelos, Jaime Augusto Shelley, Eraclio Zepeda y Jaime Labastida). Con el tiempo, su obra poética lo convirtió en uno de los pilares de la poesía mexicana de la segunda mitad del siglo XX.

Su poemario anterior, Lienzos transparentes, también publicado por Editorial Aldus en 2003, marcó fin a un silencio poético de quince años. En esa colección recupera la conciencia histórica indígena y el dolor de Chiapas por el impacto de las crisis económica y política.

Los poemas de la nueva colección, Estratos, son odas a la Madre Tierra. Son de llanto y luz. Buena parte de sus versos son dedicados a la creación y a los elementos naturales sometidos a la devastación humana.

Son de homenaje, por el “olor de primer bosque/ olor de la primera casa/ olor de la primera lluvia”. De añoranza: “Voy en sentido contrario a los cuerpos tirados en el bosque”.

De indignación, ante el desamparo: “tanta matazón/ tantos niños muertos en edad de lloriquear (…) También de absolución y redención: “oigo gritar a un árbol/ ofrezco mi cabeza a ese árbol/ mi único arte es oír”.

(Óscar Oliva. Estratos. Editorial Aldus. Ciudad de México, 2010, 156 p.)

La Peste, de Armando González Torres: metáforas del bien y el mal

Además de ser un extraordinario ensayista, Armando González Torres (Ciudad de México, 1964) es uno de los mayores poetas mexicanos contemporáneos. Heredero de la mejor tradición literaria, es un autor fundamental en nuestras letras.

Ha creado una cosmogonía propia, gracias a la exploración de un género poco practicado, el de la prosa poética. Su obra es admirable, por la energía verbal contenida en sus versos y una capacidad asombrosa para metaforizar desde cualquier aspecto cotidiano, hasta los temas que resultan más sensibles.

El resultado son imágenes que examinan las convenciones sociales, escudriñando entre los rincones más siniestros del ser humano. Su nuevo libro, La Peste, es un deslumbrante poema de largo aliento, parte en prosa, parte en verso, que narra poéticamente la historia de una epidemia en una ciudad que puede ser la misma que habitamos. Desde su anuncio, el impacto que genera entre la sociedad y el efecto en las creencias religiosas de la población.

El volumen se divide en seis capítulos: “De los presagios”; “De cómo la ciudad fue invadida por la peste y, con ello, sus pensamientos, sus costumbres y sus leyes”; “De cómo la peste provocó la licencia y el desvarío”; “De cómo la enfermedad se propagaba sin tregua y cuántos culpaban a las mujeres públicas del contagio”; “De cómo la peste infectaba el lenguaje”; y, “De cómo la peste contaminó la religión y las formas del culto”.

González Torres también es autor de los poemarios La conversación ortodoxa (Aldus, 1996); La sed de los cadáveres (Daga, 1999); Los días prolijos (Verdehalago, 2001); y, Teoría de la afrenta (Conaculta, 2008).

(Armando González Torres. La Peste. Ediciones El Tucán de Virginia. Ciudad de México, 2010, 102 p.)

Muerte en la rúa Augusta, de Tedi López Mills: poesía en prosa

Muerte en la rúa Augusta es el diario del desdoblamiento del espíritu del señor Gordon en un edén artificial, a la sombra de un árbol. Es un extraordinario diálogo interior cuyo protagonista vive agobiado por su propio canibalismo, escrito bajo las técnicas del poema en prosa y la capacidad para crear metáforas por parte de la autora.

La música de los versos hace posible la construcción de una polifonía poética. Una obra sensible que proyecta significados múltiples, capaz de hacer eco en cualquiera de los sentidos del lector dispuesto a ser parte de la experiencia dl señor Gordon. Con este volumen, Tedi López Mills (Ciudad de México, 1959) obtuvo el prestigiado Premio Xavier Villaurrutia 2010.

López Mills ha publicado nueve libros de poesía, entre ellos Un lugar ajeno, Segunda persona (Premio Efraín Huerta) y Contracorriente (Premio Fuentes Mares). Pertenece al Sistema Nacional de Creadores.

(Tedi López Mills, Muerte en la rúa Augusta. Editorial Almadía, Oaxaca, 2009, 148 p.)

Poesía balcánica: Tiento, de Rocío Cerón

La poesía de Rocío Cerón no es de búsqueda. Es de creación. Como en Imperio (Monte Carmelo, 2008), en Tiento concibe una cosmogonía familiar que parte de la ausencia del padre a partir de una noción bélica y de una fatalidad inevitable. Un clan femenino en el que los sentidos transmutan de madre a hija. Como sus cuerpos migran a través del océano para arraigarse en la tierra nueva.

Tres mujeres, una experiencia. Un canto épico a la emigración. El ritmo de los poemas posee una musicalidad que potencia su melancolía. Por la nostalgia de la patria que no fue, el sonido de las palabras duele. Una elegía generacional cuya voz triste inicia en un lugar de los Balcanes y termina en Norteamérica. También es una revelación: la poesía mexicana tiene porvenir. El volumen incluye fotografías de Valentina Siniego y partituras de Enrico Chapela generadas a partir del libro (la música puede escucharse online).

(Rocío Cerón. Tiento. Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, 2010, 78 p.)

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