Filias, suplemento de libros de Milenio sobre la FIL Guadalajara 2015

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Ángel, de Jorge Humberto Chávez (eBook gratis)

El poeta juarense Jorge Humberto Chávez obtuvo el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2013 con el poemario Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar pero debes saber que ya no hay río ni llanto. Se trata de uno de los principales premios literarios en lengua española

Su anterior poemario Ángel, dice Jorge Humberto Chávez, “fue escrito entre 2006 y 2008 mientras viajaba, trabajaba y bebía vino, estando a cargo del Festival Internacional Chihuahua en Ciudad Juárez. El libro aborda los descensos de tres amores simultáneos en un lenguaje deliberadamente parco y en un verso muy trabajado en sus cortes”.

El eBook puede descargarse de aquí gratis, por cortesía del autor (dar clic):

Ángel

(Chávez, Jorge Humberto. Ángel. Mantis Editores/Luis Armenta Malpica, Guadalajara, México, 2009, 68 p.)

Jorge Humberto Chávez nació en Ciudad Juárez, Chihuahua. Es licenciado en Ciencias Sociales por la Escuela Normal Superior de Chihuahua. Coordinó durante 12 años el taller literario del Museo de Arte del INBA, en Ciudad Juárez.

En 1981 obtuvo mención en el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes. Ese mismo año, un jurado formado por Alí Chumacero, Víctor Sandoval, Juan Bañuelos, Jaime Labastida y Carlos Montemayor le otorgó el Premio Nacional de Poesía Colima.

En 1994 y 1997 recibió la beca David Alfaro Siqueiros, del Instituto Chihuahuense de la Cultura (Ichicult). Ha impartido las cátedras de Literatura Estética y Semiótica en la Escuela Normal Superior de Chihuahua, la Universidad Autónoma de Chihuahua y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Fue representante del Ichicult en Ciudad Juárez y coordinador del Encuentro Nacional de Escritores Tierra Adentro, del Festival Internacional Chihuahua en Ciudad Juárez y del Encuentro Internacional de Escritores Literatura en el Bravo.

Es autor de los siguientes libros:

De 5 a 7 pm (Fonapas Nuevo León e INBA, 1981), La otra cara del vidrio (Praxis Dosfilos y UAZ, 1984), Nunca será la medianoche (Premiá editora, 1987), La lluvia desde el puente (Boldó i Climent editores, 1991), El libro de los poemas (Dosfilos editores y Ponciano Arriaga, 1997), Bar Papillón (UNAM, 2000); segunda edición numerada para el Encuentro Internacional de Poetas del Mundo Latino, de 2001, por la Sociedad de la Mano Fría).

La ciudad y el viaje interminable, antología personal 1980-2000 (edición en inglés y en español del Instituto de México, la UNAM y la Universidad de Texas en San Antonio, 2003), Bar Paillón y El poema triste, antología (edición en francés y español, Écrits des Forges y Mantis Editores, 2004) y Agenda de Morelia (edición especial de cien ejemplares para el Encuentro Internacional de Escritores del Mundo Latino, de 2006, por la Editorial Relámpagos del Pantano).

Romancero de la guerra de Independencia, de Victoriano Agüeros: la historia en versos

Hace un siglo, en 1910, la imprenta El Tiempo publicó los dos tomos del Romancero de la Guerra de Independencia (que consta de 63 romances en el primer volumen y 60 en el segundo).

El editor y compilador fue Victoriano Agüeros (1854-1911), también dueño de la editorial. Con el tiempo la obra se volvió indispensable en la historiografía de la literatura mexicana.

Los textos incluidos proyectan imágenes heroicas y memorables cuyo tema son los héroes independentistas: Hidalgo, Morelos, Matamoros, Allende, Nicolás Bravo, El Pípila, así como los lugares relevantes, como Dolores, Cuautla, Atotonilco, Zacoalco, la Alhóndiga de Granaditas.

Hay versos extraordinarios de Manuel Acuña, Vicente Riva Palacio, José Rosas Moreno, José Peón Contreras, Guillermo Prieto, J.M. Roa Bárcena, Juan de Dios Peza, entre otros.

Por primera vez, la Dirección de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes publica una edición facsimilar, con un prólogo del escritor Adolfo Castañón (Ciudad de México, 1952), miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua

(Romancero de la guerra de Independencia. Edición Facsimilar, prólogo de Adolfo Castañón. Tomos I y II. Dirección de Publicaciones del Conaculta. Ciudad de México, 2010, 294 p. y 312 p.)

Oswaldo Zavala y Rafael Reig, en el Salón de Letras de Día Siete

Salón de Letras del domingo 6 de noviembre de 2011 (edición impresa de la revista Día Siete). Por José Pérez-Espino. En Twitter: @perezespino y @salondeletras

Juárez la fea y Tijuana la horrible, en el Salón de Letras de Día Siete

Salón de Letras del domingo 30 de octubre, en la edición impresa de la revista Día Siete. Por José Pérez-Espino. En Twitter: @perezespino y @salondeletras

Los peces, de Sergio Fernández: alegoría del erotismo

La editorial Joaquín Mortiz publicó Los peces en 1968, novela que se convirtió en una obra emblemática del narrador y ensayista Sergio Fernández (Ciudad de México, 1926). El Fondo de Cultura Económica publica su cuarta edición, que el autor presenta como una alegoría sobre la sensualidad y el erotismo.

Según Fernández: “He considerado siempre que mi novela Los peces no es para que un lector la entienda sino que la sienta; de otra manera, la sintaxis resultaría (cosa que puede ser) un disparate. Lo que ocurre en la novela, explicado en una página a manera de antecedente, es que un cura –un sacerdote del Norte que está de vacaciones– encuentra en Roma a una muchacha que ha ido a curiosear el interior de Santa María Antigua.

“Él la persigue haciéndole proposiciones indecorosas que a la muchacha le marchitan, por así decirlo, el empeño que tenía; pues poco antes de llegar pensó –¡vaya milagro!– en acostarse con un sacerdote católico y en dos sucesos eróticos más que a ella (o a él, pues soy yo mismo el narrador femenino de la que quizá sea la primera novela lírica escrita en castellano, fuera de El Buscón, que está mal tomada como novela picaresca) le sucederían: acostarse con un negro y con un japonés. El primero se cumplió en unos baños del sur de Manhattan y el segundo en Lima, Perú”.

(Sergio Fernández. Los peces. Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México, 2011, 132 p.)

Perra brava; Jefe de jefes. Corridos y narcocultura en México; Los morros del narco; y, Crimen org

Siete libros que vale la pena leer (da clic en la imagen para agrandarla):

(Orfa Alarcón. Perra brava. Editorial Planeta. Ciudad de México, 2010, 208 p.)

(José Manuel Valenzuela Arce, Jefe de jefes. Corridos y narcocultura en México. El Colegio de la Frontera Norte. Tijuana, Baja California, 2010, 270 p.)

(Javier Valdez Cárdenas, Los morros del narco. Editorial Aguilar. Ciudad de México, 344 p.)

(Luis de la Corte Ibáñez y Andrea Giménez-Salinas Framis, Crimen org. Editorial Ariel. Barcelona, 2010, 456 p.)

(Philippe Ollé-Laprune, México: visitar el sueño. Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México, 2011, 134 p.)

(Alberto Manguel, Conversaciones con un amigo. Editorial La Compañía/ Colofón. Ciudad de México, 2011, 246 p.)

(León Guillermo Gutiérrez. Los colores de la noche. Ediciones Sin Nombre. Ciudad de México, 2011, 62 p.)

Apuntes de un escritor malo y La vida es una telenovela, de Mauricio Bares

En dos de sus libros más recientes, Mauricio Bares (Ciudad de México, 1963) analiza la vida cotidiana con un tono sarcástico. Se burla de todo y de todos.

Sus relatos permiten un desdoblamiento de personalidad, para que su álter ego, Anónimo Hernández, se ría de sus lecturas y de los iconos de la literatura (“Mis libros favoritos son Cien años de sobriedad y La muerte de Abstemio Cruz”) y de los problemas que preocupan al mundo, como el calentamiento global, como sucede en Apuntes de un escritor malo.

O hablan de “una época cuya vida cotidiana se veía dominada por la omnipresencia de las telenovelas (y por su equivalente en el ámbito musical, la balada: Daniela Romo, Lupita D’Alessio, y otros por el estilo)”.

(Mauricio Bares. Apuntes de un escritor malo. Nitro /Press, Ciudad de México, 2009, 138 p.; La vida es una telenovela. Editorial Atemporia, Saltillo, 2009, 70 p.)

Padre y memoria, de Federico Campbell: el arte de la ficción

La relación entre la memoria y la figura del padre es un pretexto para que el autor invoque referencias a escritores tanto emblemáticos como desconocidos para la mayoría. El resultado es una obra excepcional.

Padre y memoria, en realidad, también puede leerse como un tratado sobre el arte de la escritura. Su brillante análisis de autores y textos permite establecer algunos de los principales criterios para el ejercicio del periodismo narrativo, novela periodística y de ficción.

El autor analiza los mecanismos para explotar la imaginación y poner el resultado en el papel, así como reflexiona en torno a la construcción de un personaje, la “cultura de la distracción” o el arte de la cita.

Federico Campbell (Tijuana, 1941) es una de las voces más lúcidas de la literatura mexicana contemporánea. Es autor, entre otros libros, de Tijuanenses, Todo sobre las focas, Máscara negra, Post Scriptum triste, Pretexta y La clave Morse.

(Federico Campbell. Padre y memoria. Universidad Autónoma Metropolitana/ Ediciones Sin Nombre, Ciudad de México, 2009, 240 p.)

Todos y cada uno, de Hector de Saint-Denys Garneau: poeta de la modernidad

Hector de Saint-Denys Garneau fue un escritor precoz. Murió a los 31 años y solo publicó un libro en vida, pero dejó escrita una obra poética extraordinaria. Se trata de un autor poco conocido en México, pero al que vale la pena leer.

Nació en Montreal, el 13 junio de 1912 y murió el 24 de octubre de 1943, en Québec. Ediciones Arlequín publica su obra completa por primera vez en español, traducida por el también poeta Luis Vicente de Aguinaga, en una edición bilingüe.

Los poemas transitan sobre la eterna pregunta de la identidad, a partir de un diálogo interior y un estilo conversacional que además aborda temas como el del amor, la soledad o la muerte.

En la presentación del libro se afirma que es “el poeta por excelencia de la primera modernidad quebequense” y de la introducción del verso libre a su país.

(Hector de Saint-Denys Garneau. Todos y cada uno / “Tous et chacun”. Traducción de Luis Vicente de Aguinaga. Ediciones Arlequín. Guadalajara, Jalisco, 2007, 371 p.)

Palinodia del rojo, de Fernando Fernández: cantares de melancolía

El poeta canta su amor a una evocación femenina. Quizá una metáfora de nostalgia, quizá una historia entrañable de melancolía. Invoca a Paloma en la memoria, el único lugar para encontrarle. La vista juega con la música de los versos, cuya métrica y rima construyen el moderno cancionero de un viajero a veces inmóvil ante el asombro.

El poema que da título al volumen es una confesión: “Cuando la conocí me dije el rojo, el rojo,/ pero ahora que la veo, al fondo del pasillo, de negro,/ me desdigo,/”

Son 17 cantares de melancolía. Coplas a las aves –un canario, una torcaza–, a la lluvia de estrellas, a la despedida, a la búsqueda de un regalo perfecto, a una muñeca rusa, a la mirada indiscreta en una sala de espera.

Su vocación está cerca de la ornitología. Como el temor que infunde un sonido misterioso durante un hostal, el autor también ofrece un sentido poético a la indigna deyección pública de los seres alados y al trabajo de su anillador.

Palinodia del rojo es el tercer poemario de Fernando Fernández (Ciudad de México, 12 de junio de 1964). Sus colecciones anteriores son El ciclismo y los clásicos (Cuadernos de Malinalco, 1990) y Ora la pluma (El Tucán de Virginia, 1999).

Fernández representa una voz renovadora de aliento a la poesía mexicana, sin tener el apuro de acercarse a los reflectores para hacerse visible con estridencias públicas.

(Fernando Fernández. Palinodia del rojo. Editorial Aldus. Ciudad de México, 2011, 60 p.)

Estratos, de Óscar Oliva: poética de redención

Hace medio siglo Óscar Oliva (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1937) publicó su primera obra, “La voz desbocada”, en el libro colectivo La espiga amotinada (junto a Juan Bañuelos, Jaime Augusto Shelley, Eraclio Zepeda y Jaime Labastida). Con el tiempo, su obra poética lo convirtió en uno de los pilares de la poesía mexicana de la segunda mitad del siglo XX.

Su poemario anterior, Lienzos transparentes, también publicado por Editorial Aldus en 2003, marcó fin a un silencio poético de quince años. En esa colección recupera la conciencia histórica indígena y el dolor de Chiapas por el impacto de las crisis económica y política.

Los poemas de la nueva colección, Estratos, son odas a la Madre Tierra. Son de llanto y luz. Buena parte de sus versos son dedicados a la creación y a los elementos naturales sometidos a la devastación humana.

Son de homenaje, por el “olor de primer bosque/ olor de la primera casa/ olor de la primera lluvia”. De añoranza: “Voy en sentido contrario a los cuerpos tirados en el bosque”.

De indignación, ante el desamparo: “tanta matazón/ tantos niños muertos en edad de lloriquear (…) También de absolución y redención: “oigo gritar a un árbol/ ofrezco mi cabeza a ese árbol/ mi único arte es oír”.

(Óscar Oliva. Estratos. Editorial Aldus. Ciudad de México, 2010, 156 p.)

La Peste, de Armando González Torres: metáforas del bien y el mal

Además de ser un extraordinario ensayista, Armando González Torres (Ciudad de México, 1964) es uno de los mayores poetas mexicanos contemporáneos. Heredero de la mejor tradición literaria, es un autor fundamental en nuestras letras.

Ha creado una cosmogonía propia, gracias a la exploración de un género poco practicado, el de la prosa poética. Su obra es admirable, por la energía verbal contenida en sus versos y una capacidad asombrosa para metaforizar desde cualquier aspecto cotidiano, hasta los temas que resultan más sensibles.

El resultado son imágenes que examinan las convenciones sociales, escudriñando entre los rincones más siniestros del ser humano. Su nuevo libro, La Peste, es un deslumbrante poema de largo aliento, parte en prosa, parte en verso, que narra poéticamente la historia de una epidemia en una ciudad que puede ser la misma que habitamos. Desde su anuncio, el impacto que genera entre la sociedad y el efecto en las creencias religiosas de la población.

El volumen se divide en seis capítulos: “De los presagios”; “De cómo la ciudad fue invadida por la peste y, con ello, sus pensamientos, sus costumbres y sus leyes”; “De cómo la peste provocó la licencia y el desvarío”; “De cómo la enfermedad se propagaba sin tregua y cuántos culpaban a las mujeres públicas del contagio”; “De cómo la peste infectaba el lenguaje”; y, “De cómo la peste contaminó la religión y las formas del culto”.

González Torres también es autor de los poemarios La conversación ortodoxa (Aldus, 1996); La sed de los cadáveres (Daga, 1999); Los días prolijos (Verdehalago, 2001); y, Teoría de la afrenta (Conaculta, 2008).

(Armando González Torres. La Peste. Ediciones El Tucán de Virginia. Ciudad de México, 2010, 102 p.)

Lo que esconde tu nombre, de Clara Sánchez: heridas que no cierran

Sandra hace amistad con una pareja de octogenarios noruegos que vive en un pueblo de la costa de Levante, a donde llegó para tratar de recomponer su vida. Está embarazada de un hombre al que no ama por lo que decidió abandonar su antigua forma de vivir. Un tercer anciano llega a la zona, un ex prisionero de un campo de concentración que sigue los pasos del matrimonio.

Poco a poco, la prosa limpia de la narradora va ofreciendo al lector los ingredientes de un thriller de terror psicológico. Se devela el pasado atroz del matrimonio que la acogió en su desgracia personal. Con esta novela, Clara Sánchez obtuvo el Premio Nadal de Novela 2010.

También abrió la herida sobre un tema del que aún se guarda silencio: la presencia de ex nazis en España, desde la Segunda Guerra Mundial. Camuflados de turistas, de jubilados o de inversionistas, representan de facto un influyente poder anónimo.

En la obra se sugiere una colaboración directa e indirecta de los herederos del Tercer Reich con la economía española, además de su residencia en la actualidad sin ser molestados. Los personajes son presentados como una metáfora de la redención de la culpa. La protagonista enfrentará el dilema de mirar en forma distinta a la pareja de noruegos, ante el riesgo que puede representar para su vida.

Sánchez nació en Guadalajara, España, en 1955. Su primera novela, Piedras preciosas, fue publicada por Editorial Debate en 1989 y, diez años después, se convirtió en la primera mujer en ganar el Premio Alfaguara de Novela, en España, con Ultimas noticias del paraíso (1989).

(Clara Sánchez. Lo que esconde tu nombre. Editorial Destino. Ciudad de México, 2010, 428 p.)

Ficción barata, de José Juan Aboytia: la frontera en vivo

Hugo Piñero busca una novela policial publicada años atrás con la misma intensidad con la que, después, buscará a un amigo que desapareció sin dejar rastro. Es un periodista que vive amenazado por los textos que publica sobre narcotráfico.

Ficción barata es una novela sobre las virtudes y defectos de las ciudades de la frontera y sus habitantes. La historia no es una apología sobre la función social del periodismo. Es cruda. Sus personajes no son dioses ni santos. Tampoco héroes. No hay drama, excepto el de la vida real.

Hay cerveza, bares, congales, droga, sexo y calles feas. La sucesión de imágenes es como una road movie, entre el sarcasmo y el humor con el que el narrador describe las situaciones de riesgo que conducen al reportero hacia un destino incierto.

Con este libro –que merece estar en los análisis sobre narrativa actual–, José Juan Aboytia (Ensenada, 1974) obtuvo el Premio de Literatura de Baja California 2008, cuyo jurado fue integrado por Hernán Lara Zavala, Eduardo Antonio Parra y Arturo Trejo Villafuerte. El autor vive actualmente en Ciudad Juárez.

(José Juan Aboytia, Ficción barata. Instituto de Cultura de Baja California/ Conaculta, Mexicali, 2008, 136 p.)

Muerte en la rúa Augusta, de Tedi López Mills: poesía en prosa

Muerte en la rúa Augusta es el diario del desdoblamiento del espíritu del señor Gordon en un edén artificial, a la sombra de un árbol. Es un extraordinario diálogo interior cuyo protagonista vive agobiado por su propio canibalismo, escrito bajo las técnicas del poema en prosa y la capacidad para crear metáforas por parte de la autora.

La música de los versos hace posible la construcción de una polifonía poética. Una obra sensible que proyecta significados múltiples, capaz de hacer eco en cualquiera de los sentidos del lector dispuesto a ser parte de la experiencia dl señor Gordon. Con este volumen, Tedi López Mills (Ciudad de México, 1959) obtuvo el prestigiado Premio Xavier Villaurrutia 2010.

López Mills ha publicado nueve libros de poesía, entre ellos Un lugar ajeno, Segunda persona (Premio Efraín Huerta) y Contracorriente (Premio Fuentes Mares). Pertenece al Sistema Nacional de Creadores.

(Tedi López Mills, Muerte en la rúa Augusta. Editorial Almadía, Oaxaca, 2009, 148 p.)

Decencia, de Álvaro Enrigue: de amor y de muerte

Un anciano es secuestrado por dos guerrilleros en los años setenta, cuando el régimen en el poder decide acabar con la insurgencia urbana. Dos aspirantes a guerrilleros hacen explotar una bomba en el Consulado de Estados Unidos en Guadalajara. Un niño es testigo y sobreviviente de la revolución villista, en la transición posterior a la dictadura porfirista.

La historia de Longines Brumel transcurre simultáneamente en distintas épocas, junto con el siglo XX en México. Explora las raíces de violencia criminal cuyo corolario es la emergencia de grupos criminales, la impunidad y la compra de voluntades con el establecimiento de los gobiernos revolucionarios.

La trama sirve para explorar el glamoroso mundo del cine bajo la tutela oficial y la mirada de María Félix, como la foto en la portada del libro. ¿Por qué, de pronto, el viejo Brumel está involucrado en la creación de un grupo criminal asociado al tráfico de drogas prohibidas?

Álvaro Enrigue también es autor de La muerte de un instalador, Hipotermia y Vidas perpendiculares.

(Álvaro Enrigue. Decencia. Editorial Anagrama, Ciudad de México, 2011, 228 p.)

Hechos diversos, Palinodia del rojo, La Peste, Estratos, Casi nada, Alabanza del amor y La casa encontrada

Siete libros y poetas que vale la pena leer (da clic en la imagen para ver los libros más grandes):

– Hechos diversos, de Mónica Nepote (Ediciones de La Galera, 2011).

– Palinodia del rojo, de Fernando Fernández (Editorial Aldus, 2011).

– La peste, de Armando González Torres (Ediciones El Tucán de Virginia, 2010).

– Estratos, de Óscar Oliva (Editorial Aldus, 2010).

– Casi nada, de Eduardo Hurtado (Fondo de Cultura Económica, 2011).

– Alabanza del amor, de Hernán Lavín Cerda (Conaculta, 2011).

– La casa encontrada. Poesía reunida, 1979-2010, de Roberto Raschella (Fondo de Cultura Económica, 2011).

Arenas movedizas, de Junichiro Tanizaki: tu nombre en la piel

Sonoko Kakiuchi es una joven mujer casada que asiste a clases de arte en una escuela de Osaka, donde vive sin preocupaciones. De pronto aparece Mitsuko, una joven estudiante hermosa y enigmática que ejerce una especie de hechizo sexual entre quienes la rodean. Sonoko le invita a su casa. Le propone dibujarla desnuda.

Así empieza una relación ardiente de la cual se habla en la escuela. Hasta que aparece Watanuki Eijiro, el ex novio de Mitsuko, quien sostiene la oferta de casarse si el hombre acepta que ella mantenga una relación lésbica. Entonces, Kotaro, el esposo de la protagonista cae en el encanto de la modelo.

Una historia de amor obsesivo, seducción, engaños y manipulación esclavizante. Aunque no tiene la fama de otros escritores japoneses, Junichiro Tanizaki (Tokyo, 1886-Yugawara, 1965) es considerado uno de los grandes narradores del siglo XX en Japón.

(Junichiro Tanizaki. Arenas movedizas. Ediciones Siruela, Madrid, 2010, 262 p.)

El invierno de Frankie Machine, de Don Winslow: la vida de los capos

Las novelas de Don Winslow son una radiografía de las entrañas de las mafias que operan en Estados Unidos y de los grupos criminales mexicanos. Exhiben su capacidad corruptora sin límites, pero también la podredumbre, el cinismo y la hipocresía del poder político en ambos países, que solapa o está coludido con el tráfico de armas y de drogas.

Si en su aclamada ficción, El poder del perro, mostraba más de tres décadas de historia relacionada con el tráfico de drogas de México a Estados Unidos, con el dominio del negocio criminal por parte del clan Barrera, en El invierno de Frankie Machine se remite a las entrañas de la mafia en California.

Existen ciertas similitudes en la estructura de ambas novelas. Las dos son thrillers brutales. Ambas parten de un hecho criminal que le afecta directamente al personaje principal. En El poder del perro –en el que narra escenas de violencia en forma explícita– le impulsa la tortura y asesinato del compañero del protagonista, el agente de la DEA, Art Keller.

En El invierno de Frankie Machine la narra la vida de un hombre de 62 años cuya rutina diaria inicia a las cuatro de la mañana. Cuando el despertador suena, se despierta para cumplir con un protocolo personal. Baño, café, desayuno. Por las noches, una cena en buenos restaurantes. Es un apasionado de la ópera. Vive solo, en San Diego, California, y atiende una tienda de artículos de pesca.

Su vida incluye a dos mujeres, Donna, su amante, y Jill, su hija, estudiante de medicina en la Universidad de California en Los Ángeles. Su vida parece bastante tranquila pero de pronto da un vuelco inesperado. Jill es secuestrada por la mafia.

Entonces empezamos a conocer el pasado oscuro del viejo. Conocemos a Frankie Machine, un antiguo y legendario mafioso que había decidido retirarse a vivir en paz. Ahora, el hijo de un jefe criminal lo busca para que le ayude a servir como intermediario ante otro capo. Su vida se transforma en una espiral de violencia. Los días de jubilado quedaron atrás. Se encuentra ante el dilema de escapar si es que quiere mantenerse con vida.

Don Winslow (Nueva York, 1953) es también autor de El poder del perro, La hora del caballero y Muerte y vida de Bobby Z, entre otras. La versión para cine de su novela Savages, sobre dos amigos de Laguna Beach que hacen dinero traficando drogas, fue filmada por el célebre director Oliver Stone.

(Don Winslow, El invierno de Frankie Machine. Ediciones Martínez Roca. Madrid, 2010, 415 p.)

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