Policía de Ciudad Juárez, de Miguel Ángel Chávez

El gran poeta Miguel Ángel Chávez Díaz de León finalmente ha publicado su primera novela: Policía de Ciudad Juárez.

Sobre la obra, publicada por Océano, el narrador Élmer Mendoza escribió: “En este libro Ciudad Juárez es una historia viva. De amor, crueldad, humor, vino y letras. De niños y mujeres que no se salvan primero. De hombres y mujeres que viven con pluma o con filera. De amigos. Gracias a la tenacidad de Miguel Ángel todo esto vibra en esta novela del Bravo y es transmisible”.

La novela relata la vida de un policía que tiene una encomienda especialmente delicada: preservar escenas del crimen. Contra toda recomendación práctica, el agente Pablo Faraón, también conocido como el Comandante Amarillo, se enamora de su bella y joven colega justo cuando dos grupos criminales deciden enfrentarse a lo largo y ancho de Ciudad Juárez.

Mientras lucha por hacer su trabajo aun contra sus propios colegas, Faraón deberá averiguar quién es el asesino que deja un extraño mensaje junto a sus víctimas, y por qué lo ha elegido a él como una de las piezas clave del combate.

Miguel Ángel Chávez Díaz de León (Ciudad Juárez, 1962), uno de los poetas más celebrados (y periodista en Juárez durante más de veinte años), entrega una primera novela sin parangón en la literatura mexicana sobre la frontera con Estados Unidos.

Hace poco salió de la imprenta Obra Reunida (1984-12009), gracias a la Universidad Veracruzana y otras instituciones. El volumen incluye Este lugar sin sur, el mítico poemario en el que da una identidad al País de En Medio –el que existe entre México y Estados Unidos–, y cuya primera edición es de 1989.

Premio Nacional de Periodismo 2008, Premio Binacional de Poesía Frontera-Ford Pellicer Frost 2000 y mención honorífica en el Premio Chihuahua 1999.

(Miguel Ángel Chávez Díaz de León. Policía de Ciudad Juárez. Océano, Ciudad de México, 2012, 160 p.)

Autos usados, de Daniel Espartaco

El sello Mondadori de Random House anunció el lanzamiento de la primera novela de Daniel Espartaco Sánchez (Ciudad de Chihuahua, 13 de noviembre de 1977):

Autos usados es la historia de una generación que vivió la adolescencia en el norte de México durante los noventa, los años felices de la economía, cuando comenzaba la efervescencia del modelo maquilador y el ascenso de la cultura del narcotráfico.

El sueño de Elías, hijo de una familia de ex comunistas, no es terminar la preparatoria, sino conseguir un empleo, comprar un automóvil usado y huir a la tierra prometida, Amarillo, Texas.

Pero antes debe conseguir quinientos dólares para llevar a su novia a El Paso, donde el aborto es legal. Por causa de un matrimonio fallido terminará en la ciudad de México.

“Dirección equivocada: mismo país”, dice el narrador. Algunos años después, el regreso a intervalos a su estado natal, Chihuahua, lo hará testigo no sólo del destino de sus coetáneos -criminales y víctimas-, sino del terrible estallido de la violencia durante el sexenio de Felipe Calderón. Así, la primera novela de Daniel Espartaco Sánchez es también una alegoría sobre el mal, no el metafísico, sino el que tiene causa y efecto, y aguarda su momento bajo la superficie de las cosas.

(Daniel Espartaco, Autos usados. Mondadori. Ciudad de México, 2012, 160 p.)

Las mujeres del alba, de Carlos Montemayor: la insurgencia femenina

La novela póstuma de Carlos Montemayor (Parral, 1947-Ciudad de México, 2010) corona la trilogía iniciada con Las armas del alba (Joaquín Mortiz, 2003) y La fuga (FCE, 2007). En conjunto, recupera literariamente una época de la historia reciente marcada por la represión hacia los grupos que intentaron llegar al poder mediante las armas.

Si en Guerra en el paraíso (Diana, 1991) el autor se ocupó de la vida de Lucio Cabañas en Guerrero, con Las mujeres del alba salda una cuenta personal pendiente, al narrar el intento de asalto al cuartel militar de Madera, Chihuahua, en 1965. Lo hace desde el punto de vista del sexo femenino, como una forma de rendir homenaje a quienes acompañaron –y protagonizaron– el episodio daría origen a la Liga Comunista 23 de Septiembre, cuyo nombre conmemoró a quienes ofrendaron su vida por sus convicciones políticas.

Los siguientes son fragmentos de la novela:

Madera, sierra de Chihuahua
(23 de septiembre de 1965)

MONSERRAT, LA MADRE

“Son ellos”, pensé desde que oí el primer disparo. Sentí que había despertado antes, que lo estaba esperando. En la oscuridad de la habitación me di cuenta de que mis hijos se habían incorporado, que permanecían sentados en la cama; adivinaba sus miradas. Oíamos el tiroteo y explosiones, gritos. Por varios momentos sentí que estaba mareada. Se acercó mi hija mayor, Monserrat, y me tomó de las manos. La abracé y acaricié su pelo; un temblor recurría su cuerpo. Mis hijos más pequeños seguían sin moverse, en la cama. Me vestí lo más rápido posible. “Ya pasó lo que iba a pasar”, les dije. “Levántense, mis hijos, porque tenemos que salir, no nos podemos quedar aquí”. Los ayude a vestirse y luego me ocupé del más pequeño, de Trini, que apenas tenía un año. Me asomé por la ventana; dejé que mis hijos también se acercaran. La gente corría afuera y el tiroteo continuaba a lo lejos. Vi la pisa de aterrizaje vacía, sin movimientos, muy cerca de nuestra casa. Pregunté si les daba de comer algo, pero los niños no querían, tenían miedo, no sabían qué pasaba. También a lo lejos sonó el silbato del ferrocarril. Yo sabía que eran ellos. “¿Cuándo habrán llegado?”, me preguntaba. Pero no quería pensar mucho. Salvador, mi marido, me lo había advertido. Debía hacer lo que me había dicho. Dejamos de escuchar los disparos cuando había aclarado la mañana. “Ahora mis hijos, salgamos”, les dije. Yo llevaba en brazos al más pequeño. Hacía mucho frío. Todo estaba húmedo, porque había llovido. Cuando dos dirigíamos a la casa de mi cuñada Albertina, volvimos a escuchar más disparos. La gente estaba en las calles, mirando hacia los cuarteles. “Atacaron a los soldados”, exclamaban con preocupación. Yo sabía que la lucha era en el cuartel, que ahí tenía que ser. No saludé ni me detuve con nadie; yo iba concentrada en avanzar con mis cinco hijos. Cuando llegamos a la cada de mi cuñada, no me sorprendió verla afuera. La vi a los ojos y entendí lo que ocurría. “Temo que ahí estén mis hermanos Salomón y Salvador”, me dijo. “Claro que están”, pensé yo, pero nada respondí. “Tengo que esconderme, no tardarán en buscarnos”, le dije. Nos llevaron a la troje; estaba llena de maíz, aperos. Nos trajo algo de comida y un pequeño aparato de radio. “Tenía que ser así”, le comenté. “Los hombres piensan que son los únicos que viven y mueren”, respondió con miedo y con presentimiento. “Todos morimos”, le contesté. “Pero unos sufren más”, repitió. “Yo creo que sí, pero no importa ahora”, insistí. “Ellos se van al monte o se mueren, pero tú tienes que esconderte”. Tenía razón, pero había muchas cosas que hacer; no había tiempo para hablar. Si Salvador moría, yo sufriría mucho; si escapaba con vida, sufriría más, él me lo había dicho. Albertina abandonó la troje y cerró la puerta. Mis hijos estaban desconcertados y me miraban. “Enciende el aparato de radio”, le pedí a mi hija mayor. “Enciéndelo para saber qué dicen, para saber qué nos está pasando”.

LUPE

Yo tenía un pequeño radio, muy viejo, que estaba oyendo en la casa de mis tíos en la colonia Anáhuac. Interrumpieron la transmisión y el locutor informó que habían asaltado el cuartel militar de Ciudad Madera, que el ejército estaba esperando el ataque de los guerrilleros y que no había sobrevivido ninguno de los asaltantes. Yo sentí que me desmayaba. Sentía un zumbido en los oídos, un estremecimiento que me sofocaba. Quería llorar o gritar. Me resistía a aceptar que habían caído todos. No era justo. Sufría por Pablo, mi guía, el guía de tantos, de muchos. Debían vencer, porque el mundo iba a cambiar. Perder todo de pronto, no no era creíble. No se había encendido el fuego, no había cambiado el mundo. En la ciudad de Chihuahua fui con Pedro Muñoz Grado. Sólo tenía la información que transmitían en las estaciones de radio. Había hablado con compañeros del sindicato de maestros para reclamar el cuerpo de Pablo Gómez. No sabía más ni de los que habían atacado ni de los que habían muerto. “Por ahora no me busques ni me llames. Como si no te conociera, ¿entiendes?” Salí a la calle y sólo pensé en ellos. Yo no entendía. Comencé a sentir miedo, o un mareo. Era náusea, desilusión. Circulaba una edición extra de los periódicos, una sola hoja con fotografías. Ahí estaba Pablo. Estaba Salomón. No podía leer. No podía ver bien. Estaba llorando, sin gemir, sin gritar, como si sólo respirara”.

(Carlos Montemayor. Las mujeres del alba. Editorial Mondadori, Ciudad de México, 2010, 230 p.)

El país de la canela, de William Ospina

(William Ospina, El país de la canela. Debolsillo. Ciudad de México, 2012, 352 p.)

Gonzalo (Pizarro) era treinta y cinco años menor que su hermano Francisco: cuando llegó a las Indias, los primogénitos ya habían vivido hallazgos y tormentos, y él tuvo que inventar sus propias locuras. El destino no le deparó como al primero un marquesado sobre la sangre del Inca, ni le concedió el poder subalterno del segundo, capaz de conducir sobre el océano barcos que por poco se hundían de oro.

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El fondo de la noche, de Javier Sicilia: el dilema del bien y el mal

Un hombre de 94 años, Gajowniczek, despierta en su casa de Varsovia. El cansancio y los recuerdos lo agobian. Presiente que morirá pronto. Su memoria lo traslada a 1941, cuando era prisionero en el campo de concentración de Auschwitz y un sacerdote entregó la vida por la suya.

El padre Maximiliano Kolbe, fundador de un convento y de una milicia de la Virgen de Varsovia, había sido llevado al campo de concentración. Un nazi, el cabo Krott, cree que tiene la misión de destruir a los sacerdotes, a los que odia.

El fondo de la noche, la más reciente novele de Javier Sicilia, exhibe un proyecto nazi para exterminar a los miembros del clero y la desaparición de la Iglesia católica. Es al mismo tiempo una reflexión sobre la lucha entre el bien y el mal. En el campo, el comandante Fritsch ordena que todos los sacerdotes se manifiesten. El cabo Krott no mata a Kolbe pero lo obliga a trabajar hasta el agotamiento en un lodazal para “hacerle ver que Dios no existe”.

Cuando un prisionero escapa, los oficiales alemanes anuncian que, en represalia, diez de ellos serán condenados a morir de hambre y sed. Gajowniczek, entonces un hombre joven, casado y con hijos, es uno de ellos. Entonces, el padre Kolbe propone al comandante morir en lugar de él. El militar acepta. Los elegidos son llevados a un sótano, donde son encerrados sin ropa. Cuando le preguntaron a Kolbe “¿Por qué lo hiciste?”, él respondió: “Por amor”.

Javier Sicilia (Ciudad de México, 1956) es un poeta y un narrador extraordinario. Un autor indispensable en las letras mexicanas.

De entre su obra destacan las novelas El Bautista (premio José Fuentes Mares 1993), El reflejo de lo oscuro, A través del silencio y La confesión: el diario de Esteban Martorus. Como activista es un punto de referencia a partir de que lanzó el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en 2010.

(Javier Sicilia. El fondo de la noche. Mondadori. Ciudad de México, 2012, 208 p.)

El número de la traición, de Karin Slaughter

(Karin Slaughter. El número de la traición. Roca Editorial. España, 2012, 480 p.)

En la sala de urgencias del hospital más ajetreado de Atlanta la doctora Sara Linton se ocupa de los pobres, de los heridos y de los desafortunados. De esta manera se refugia de la tragedia que hizo temblar su vida hace unos años. Sigue leyendo

Canción de tumba, de Julián Herbert: la nostalgia del adiós

(Julián Herbert. Canción de tumba. Mondadori, Ciudad de México, 2012, 208 p.)

“Guadalupe Chávez es prostituta y está enferma. Su vida nos la cuenta su hijo, con quien comparte una relación tumultuosa: la mala vida de ella, su leucemia, su pobreza, su obsesión por la vejez y la pérdida de la belleza. El narrador nos compara a su madre con la muerte y poco a poco nos la describe, obligándose a sí mismo a adentrarse en lo más profundo de su infancia y de su juventud: anécdotas familiares –sus hermanos, enfermeros, vecinos-, anécdotas sobre la dificultosa vida mexicana –hostil y pobre.

 

“Canción de tumba es, pues, un testimonio fuerte e importante sobre la enfermedad, ante la cual no hay que tener miedo, pues es inevitable y cruel, y sólo con amor podrá superarse. Un lúcido retrato, además, compuesto por un lenguaje fresco y moderno lleno de la poesía que Julián Herbert esconde”.

Julián Herbert (Acapulco, 1971) vive en Saltillo, Coahuila. Es autor de los libros de poemas El nombre de esta casa (1999), La resistencia (2003), Kubla khan (2005) y Pastilla camaleón (2009); de la novela Un mundo infiel (2004); del libro de cuentos Cocaína (manual de usuario) (2006), y del volumen de ensayos Caníbal. Apuntes sobre poesía mexicana reciente (2010).

Es coautor, junto a León Plascencia Ñol, de la colección de relatos Tratado sobre la infidelidad (2010). Ha realizado tres compilaciones: El decir y el vértigo. Panorama de la poesía hispanoamericana  reciente (1965-1979) (2005), en colaboración con Rocío Cerón y León Plascencia Ñol; Anuario de poesía mexicana 2007; y Escribir poesía en México (2010), en colaboración con Santiago Matías y Javier de la Mora.

En 2009 fundó el colectivo de arte interdisciplinario Taller de la Caballeriza, con el que publicó a través de http://www.youtube.com la colección de videopoemas Depósito salvado (2009-2010). Realiza, junto a Jorge Rangel y Roy Carrum,  Soundsystem en Provenza: performance de electropoesía presentado en ciudades de México, Francia, España y Alemania.

Obtuvo el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen (2003), la Presea Manuel Acuña (2004), el Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola (2006) y el Premio Nacional de Cuento Agustín Yáñez (2008; compartido con León Plascencia Ñol). Algunos de sus cuentos y poemas se han traducido al francés, inglés, portugués, alemán, catalán y árabe.

Dublinesca, de Enrique Vila-Matas: parodia del apocalipsis

(Enrique Vila-Matas, Dublinesca. Debolsillo, Ciudad de México, 2012).

Samuel Riba se considera el último editor literario y se siente hundido desde que se retiró. Un día, tiene un sueño premonitorio que le indica claramente que el sentido de su vida pasa por Dublín. Convence entonces a unos amigos para acudir al Bloomsday y recorre juntos el corazón mismo del Ulises de James Joyce.

 

Riba oculta a sus compañeros dos cuestiones que le obsesionan: saber si existe el escritor genial que no supo descubrir cuando era editor y celebrar un extraño funeral por la era de la imprenta, agonizante ya por la inminencia de un mundo seducido por la locura de la era digital. Dublín parece tener la llave para la resolución de sus inquietudes.

 

Niebla y misterio. Fantasmas y un sorprendente humor. Enrique Vila-Matas regresa con una novela que parodia lo apocalíptico al tiempo que reflexiona sobre el fin de una época de la literatura. Una novela deslumbrante, abierta a las más diversas lecturas, un verdadero regalo poblado de sorpresas. Simplemente genial.

 

Dublinesca, un volumen ómnibus con toda la narrativa breve escrita por el autor antes de 1984, y un volumen de cuentos selectos constituyen el arranque de una biblioteca selecta que desde 2011 empieza a publicar Debolsillo y en la que se encontrarán prácticamente todos sus libros.

Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) tiene una larga y muy destacada carrera literaria, y es uno de los escritores españoles más reconocidos, prestigiosos y originales del momento y su obra ha sido traducida a 32 idiomas. Sus obras transitan con éxito por diferentes géneros en los que siempre queda patente el estilo singular e inigualable del autor. Acreedor a numerosos premios admirado por autores como Paul Auster, Antonio Tabucchi, Claudio Magris, Roberto Bolaño, Álvaro Mutis, Augusto Monterroso…

El Sunset Limited, de Cormac McCarthy

(Cormac McCarthy, El Sunset Limited, Ciudad de México, Mondadori, 2012).

Un encuentro fortuito en el metro de Nueva York propicia que dos extraños entablen una conversación a vida o muerte.

 

En una habitación cerrada un hombre negro y un hombre blanco mantienen una batalla dialéctica.  El hombre blanco es un profesor que posee una amplia cultura y disfruta de una posición acomodada, pero que a pesar de su situación privilegiada ha perdido toda fe en la condición humana y considera que la única vía de escape posible consiste en arrojarse a las vías del Sunset limited.

 

El hombre negro, sin embargo, ha llevado una vida marcada por la violencia, la adición a las drogas y su estancia en la cárcel. A pesar de todo, ha conservado la esperanza gracias a su fe en Cristo. En el transcurso del diálogo, conmovedor y violento, se ponen de manifiesto sus dos visiones del mundo, fundamentalmente opuestas.

Cormac McCarthy (Rhode Island, 1993). Aunque pasó la mayor parte de su niñez cerca de Knoxville, Tennessee, donde se sitúan sus primeras cuatro novelas. En 1965 llamó la atención de la crítica internacional con su trabajo El guardián del vergel (Debolsillo, 2006), que ganó el premio Faulkner a la Primera Novela.

Más tarde aparecerían La oscuridad exterior (Debolsillo, 2006), Hijo de Dios (Debolsillo, 2003) y Suttree (Literatura Mondadori, 2008), ambientadas en un Sur gótico y violento, y que han sido comparadas con la obra de William Faulkner y Flannery O’Connor.

En 1981, Cormac McCarthy recibió el premio MacArthur Fellowship, el reputado Genius Grant, y escribió Meridiano de sangre (Literatura Mondadori, 2007). En 1992 publicó Todos los hermosos caballos (Literatura Mondadori, 2008), el primer volumen de su trilogía, que cosechó el aplauso de la crítica y un gran número de lectores.

Se convirtió en un New York Times bestseller y fue galardonado con el National Book Critics Circle Award y el premio literario más importante de Estados Unidos, el National Book Award. Completan la trilogía En la frontera (Literatura Mondadori, 2008) y Ciudades de la llanura (Literatura Mondadori, 2009). En Literatura Mondadori han aparecido además No es país para viejos (2006) y La carretera (2007), que fue galardonada con el premio Pulitzer 2007.

Siempre juntos y otros cuentos, de Rodrigo Rey Rosa: apuntar con el aguijón

Los relatos de Rodrigo Rey Rosa son capaces de poner a prueba la esperanza de cualquier lector. Cada una de las anécdotas es llevada al extremo hasta que alguno de sus personajes pierde la fe, la inocencia o la razón.

El autor crea atmósferas a veces oscuras, tenebrosas, que juegan con los sentidos mientras aparecen niños y animales como aderezo a la complicidad que busca para justificar el sentimiento perdido.

Siempre juntos y otros cuentos reúne 17 textos que el autor agrupa en tres épocas de su carrera literaria: 1985, 1991 y 2007. Quizá el hilo conductor sea el de que el narrador trata de convencernos de que toda unión es frágil. O de una paradoja simple: si perdemos, de nada habrá por preocuparse más y, si no es así, nada tendremos que buscar.

Rodrigo Rey Rosa (Ciudad de Guatemala, 4 de noviembre de 1958) es uno de los escritores más brillantes de su país. En 2004 recibió el Premio Nacional de Literatura. Entre su vasta obra se encuentran las novelas El material humano (Anagrama, 2009) y Severina (Alfaguara, 2011).

(Rodrigo Rey Rosa, Siempre juntos y otros cuentos. Almadía, México, 2008, 296 p.)

El mal de Portnoy, de Philip Roth: Eros y la culpa

Alexander Portnoy, un exitoso abogado judío habla sobre su vida sexual con un médico. Es un compulsivo amante que relata sus largas horas de masturbación durante la adolescencia, pero que padece de una disfunción eréctil cuando visita Israel e intenta demostrar sus facultades.

El psicólogo escucha e interpreta. Pero el protagonista está enfermo de culpa. Teme al castigo y a la castración, lo cual entiende que se impone a cualquier gratificación erótica.

La tercera novela de Philip Roth (Nueva Jersey, 1933), publicada en 1969, es al mismo tiempo la primera de sus grandes obras maestras, aunque durante años ha estado fuera de los catálogos en español.

Portnoy’s Complaint se tradujo primero como El lamento de Portnoy, pero en 2007 Seix Barral la tradujo como El mal de Portnoy.

(El mal de Portnoy, Philip Roth. DeBolsillo, Barcelona, 2008, 306 p.)

Todo Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle: la historia verdadera

El detective más famoso del mundo nunca le dijo a su ayudante: “Elemental, mi querido Watson”. Tampoco utilizaba el sombrero con el que suele identificársele. Ambas imágenes se las debemos al cine, no a la pluma de Conan Doyle.

La editorial española Cátedra publicó las 60 novelas y relatos sobre Sherlock Holmes, en un solo tomo, desde Estudio en escarlata y El sabueso de los Baskerville hasta El último saludo). El estudio introductorio y contenido permite conocer al verdadero detective y a su creador, muy diferentes a la imagen que de ambos ha ofrecido la industria cinematográfica y la televisión.

Se trata de un libro que no tiene desperdicio, en pasta dura y con pliegues cosidos, en una edición bastante bien cuidada y un contexto histórico en el que se desarrollaron todos los casos. “Pensar de tarde en tarde en Sherlock Holmes es una de las buenas costumbres que nos quedan”, escribió Jorge Luis Borges.

La edición del volumen estuvo a cargo de Jesús Urceloy. La traducción es de Juanjo Gómez de la Serna, Ramiro Sánchez, María Engracia Pujals y Juan Manuel Ibeas.  Su lectura debe ser fundamental para todo el autor que aborda el género policial o se inicia en las letras.

(Todo Sherlock Holmes, Arthur Conan Doyle. Ediciones Cátedra. Madrid, España, 2007; 1,661 p.)

El cementerio de Praga, de Umberto Eco: el arte de la conspiración

El capitán Simonini vive de difamar a políticos y de manipular la historia en el ocaso del siglo XIX. Tiene 67 años, es antisemita, misógino y un conspirador experto. Es piamontés, pero desarrolla sus actividades en París. Un inventor profesional de complots, conjuras y atentados.

Simonini es un hombre que sirve al mejor postor. Trabaja para los servicios secretos de distintos países, que lo contratan para falsificar documentos y urdir atentados que terminan por marcar la historia de Europa, inspirado en folletines de Alejandro Dumas. Se codea con grandes personajes de la época, como Sigmund Freud o Alfred Dreyfus.

La más reciente novela de Umberto Eco (Alessandría, 5 de enero de 1932) es un tratado literario sobre política europea y el intrigante poder tras la sombra. Es la sexta novela del afamado semiólogo italiano, después de El nombre de la rosa (1980), El péndulo de Foucault (1988), La isla del día antes (1994), Baudolino (2000) y La misteriosa llama de la reina Loana (2004).

(Umberto Eco. El cementerio de Praga. Editorial Lumen, Ciudad de México, 2010, 590 p.)

Tierra Blanca, de Leónidas Alfaro Bedolla: una historia del narco

Muchos de los relatos que se han transmitido de boca en boca durante décadas, en las sierras y pueblos de Sinaloa, Durango y Chihuahua, encuentran un eco en Tierra Blanca.

El autor reconstruye literariamente parte de la historia del tráfico de drogas en el noroeste del país, así como el origen de algunas de las principales organizaciones criminales que han puesto en jaque al Estado mexicano.

Leónidas Alfaro Bedolla nació en Culiacán, en 1945 y publicó esta novela por primera vez en 1996. La editorial española Almuzara publicó una segunda edición en 2005, antes de que la delincuencia organizada y el tráfico ilegal de drogas dominaran buena parte de la agenda mediática y política del país.

(Leónidas Alfaro Bedolla, Tierra Blanca. Editorial Almuzara. Córdova, España, 2005, 274 p.)

(Cormac McCarthy, The Road. Alfred A. Knopf. New York, 2006, 241 p.)

(Cormac McCarthy, La carretera. Mondadori. Ciudad de México, 2007, 210 p.)

La cena, de Herman Koch: culpas paternales

Dos parejas se reúnen en un exclusivo restaurante de Ámsterdam. La tensión prevalece porque deben tomar una decisión sobre el futuro de Michel y Rick, sus hijos de quince años, relacionados a un caso de violencia grave.

La historia, a partir de un hecho real ocurrido en Barcelona, aborda el dilema del instinto de protección paternal y sus límites, así como el racismo. ¿Deben encubrir un delito injustificable?

Herman Koch (Arnhem, 1953) es un famoso actor de series de televisión en Holanda, pero también es uno de los escritores más celebrados por la crítica europea.

(Herman Koch. La cena. Ediciones Salamandra, Barcelona, 2010, 284 p.)

Bajo la niebla de París, de Gerardo Cham: metáfora de la decadencia

Gerardo Cham (Guadalajara, 1964) creó a un personaje atípico. Samuel J. Vacuitis es un profesor universitario de literatura afligido por la soledad, el desamor y su actitud asocial tanto que París se convierte en una prisión para él.

Hasta que de pronto se ve envuelto en una conspiración que cambiará su vida, que es una metáfora de la decadencia social.

(Gerardo Cham, Bajo la niebla de París. Ediciones Alequín. Guadalajara, México, 2011, 170 p.)

Los mejores libros de 2011

Los siguientes títulos son de las mejores obras que leí durante 2011 y que reseñé en Salón de Letras. De poesía, ficción, no ficción y de autores mexicanos.

He considerado criterios como los de originalidad en las historias, la construcción de personajes y atmósferas literarias, así como el uso de estructuras narrativas que apuesten por recursos que se distingan de la mayoría o que sean experimentales, en el caso de las obras de ficción.

POESÍA (en orden alfabético):

Bala por mí el cordero que me olvida, de Joaquín Cosío (Ediciones Sin Nombre)

Casi nada, de Eduardo Hurtado (Fondo de Cultura Económica)

Epifanía, de Jorge Aguilar Mora (Ediciones del Azar)

Hechos diversos, de Mónica Nepote (Ediciones de la Galera)

La peste, de Armando González Torres (El Tucán de Virginia)

Palinodia del rojo, de Fernando Fernández (Aldus)

Trazos de esgrima, de Mariana Bernárdez (Ediciones Sin Nombre)

FICCIÓN (novela, en orden alfabético):

Bloody mary, de Luis Muñoz Oliveira (Mondadori)

Con amor, tu hija, de Jorge Alberto Gudiño Hernández (Alfaguara)

Cría buitres, de @DonRul (Plaza y Janés)

El cantante de muertos, de Antonio Ramos (Almadía)

El tigre de la luna, de Mauricio Carrera (Grijalbo)

La misma sangre, de Remis Saucedo (Editorial Almuzara)

Imbéciles anónimos, de José Mariano Leyva (Mondadori)

Sangre de familia, de Juan José Rodríguez (Planeta)

Siembra de nubes, de Oswaldo Zavala (Editorial Praxis)

Territorios impunes, de Alfredo Espinosa (Universidad Autónoma de Ciudad Juárez)

FICCIÓN (cuento, relato, en orden alfabético):

Especulaciones cabalísticas, de Javier García Galiano (Mondadori)

Mariana Constrictor, de Guillermo Fadanelli (Almadía)

Pasarse de la raya, de Mónica Lavín (DeBolsillo)

Puertas adentro, de Godofredo Olivares (Ediciones Arlequín)

Sueños de escarabajo, de Guillermo Samperio (Fondo de Cultura Económica)

NO FICCIÓN (en orden alfabético):

Aurora Reyes. Alma de montaña, de Margarita Aguilar Urbán (Instituto Chihuahuense de la Cultura)

Caldo de buitre, de José Jaime Ruiz (Posdata Ediciones)

Cuando llegaron los bárbaros, de Magali Tercero (Temas de Hoy)

El chivo encantado, de Miguel Olmos Aguilera (El Colegio de la Frontera Norte)

Fuego cruzado, de Marcela Turati (Grijalbo)

La cruzada de Calderón, de Rodolfo Montes (Grijalbo)

Leer, escribir, de Bárbara Jacobs (Universidad Autónoma de Nuevo León)

Tijuana la horrible. Entre la historia y el mito, de Humberto Félix Berumen (El Colegio de la Frontera Norte)

La misma sangre, de Remis Saucedo: un thriller político

Una masacre en el Estado de México pone en alerta a la élite política. Todos se miran con sospecha. Policías y funcionarios que deben favores a figuras encumbradas, los familiares y las voces de personajes que se escuchan como susurros entre las paredes de las corporaciones de seguridad y las oficinas públicas.

Félix Berdayes ha vivido en España durante seis años, hasta que es llamado por las autoridades de México, su país, para comparecer en relación al asesinato de los miembros más cercanos de su familia. En apariencia, el multihomicidio parece que fue perpetrado por un grupo criminal.

Una historia de odios, traiciones y violencia, entre una clase política acostumbrada al poder. Se trata de un relato sobresaliente por parte de un narrador que apuesta por la escritura y no por los reflectores. Es una voz interesante en el género policial que vale la pena seguir.

La primera novela de Remis Saucedo (Ciudad de México, 1984) obtuvo el Quinto Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona.

(Remis Saucedo. La misma sangre. Editorial Almuzara, Madrid, España, 2011, 298 p.)

Mi madre y la música, de Marina Tsvietáieva: biografía del dolor

Marina Tsvietáieva (Rusia, 1892-Elábuga, 1941) es una de las mayores poetas del siglo XX. Su trabajo literario está marcado por la tragedia que rodeó a su existencia.

Vivió en el exilio, en Praga y en Francia. En su obra “los hechos más cotidianos se vuelven fuente de una plenitud más allá de toda herida y dolor –se afirma en la presentación–, con algo de absoluto e incombustible que nos emociona en su fuerza e intensidad, al grado de que la frontera entre la ficción y lo autobiográfico no sólo se borra sino que deja de tener importancia, pues todo es vida vivida y encarnada”.

Mi madre y la música es una de sus prosas poéticas mejor logradas. “Es uno de esos relatos que se imponen por su tensión interior, que no buscan sorprender anecdóticamente ni apuntan a una originalidad conceptual, con una prosa rápida pero a la vez precisa en sus detalles, brillantemente vertida al español por Selma Ancira”.

(Marina Tsvietáieva, Mi madre y la música. Ediciones Sin Nombre. Ciudad de México, 2011, 58 p.)

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