El libro de las preguntas, de Edmond Jabès: poesía del misterio

Uno de los mayores poetas y escritores del siglo XX, es escasamente conocido en México. En 1989 Esther Seligson tradujo para editorial Vuelta El pequeño libro de la subversión fuera de sospecha. Dos años más tarde, Rubén Mejía tradujo para Ediciones del Azar La memoria y la mano, uno de sus libros más celebrados. Siguieron distintos títulos ahora imposibles de encontrar. Hasta que la española Ellago Ediciones publicó en 2005 su poesía completa, en una edición bilingüe francés-español, traducida por Julia Escobar Moreno.

Existe una anécdota que tal vez puede explicar la tardanza en la publicación de las traducciones. La autora ha confesado que no aceptó las correcciones que José Ángel Valente le hizo a sus versiones, pues el poeta español consideraba que Jabès era de “su exclusiva competencia” y “¡ay de quien se atreviera a traducirlo sin su consentimiento!”

Ediciones Siruela reeditó El libro de las preguntas, en realidad un vasto poema en prosa de corte metafísico de 895 páginas.

De ascendencia judía, Edmond Jabès nació en El Cairo, en 1912, pero debido a la persecución religiosa su familia emigró a Francia, donde murió en 1991.

Puede afirmarse que Jabès construye una cosmogonía del desierto y el cielo egipcios, pero no del silencio, a partir de un poder metaforizador que puede dar vida a los objetos inanimados. Es una poética de la errancia, del exilio, existencialista. Su oído es, quizá, su principal sentido.

En la introducción de El libro de las preguntas, Jabès escribió:

El libro de las preguntas es el libro de la memoria.
A los obsesivos interrogantes sobre la vida, la palabra, la libertad, la elección, la muerte, responden rabinos imaginarios
cuya voz es la mía.
Las respuestas que da esta obra, dos amantes perdidos vendrán a leerlas; por mi parte, he intentado, al margen de la tradición
y a través de los vocablos, recobrar los caminos de mis fuentes.
Para existir se necesita primero ser nombrado; pero para entrar en el universo de la escritura, es necesario asumir,
con el propio nombre, la suerte de cada sonido, de cada signo que lo perpetúan.
De un idilio simple y trágico surge un canto de amor que es, a pesar de todo, canto de esperanza. Este canto ambiciona
hacernos asistir al nacimiento de la palabra y, en dimensión más que real, a un ensanche del umbral del sufrimiento que ilustra
una colectividad perseguida, cuyo lamento es retomado, era tras era, por sus mártires.
1963

(Edmond Jabès. El libro de las preguntas. Ediciones Siruela, Barcelona, 2006, 896 p.)

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