La cena, de Herman Koch: culpas paternales

Dos parejas se reúnen en un exclusivo restaurante de Ámsterdam. La tensión prevalece porque deben tomar una decisión sobre el futuro de Michel y Rick, sus hijos de quince años, relacionados a un caso de violencia grave.

La historia, a partir de un hecho real ocurrido en Barcelona, aborda el dilema del instinto de protección paternal y sus límites, así como el racismo. ¿Deben encubrir un delito injustificable?

Herman Koch (Arnhem, 1953) es un famoso actor de series de televisión en Holanda, pero también es uno de los escritores más celebrados por la crítica europea.

(Herman Koch. La cena. Ediciones Salamandra, Barcelona, 2010, 284 p.)

Un pensamiento en “La cena, de Herman Koch: culpas paternales

  1. «El artista presenta al mundo una condición particular». Esta condición particular no es la de «¡Oh! El artista es más inteligente que los otros. O más creativo. O el artista está más loco». Sí; algo de eso habría, disperso y en desigual cantidad entre quienes se consideran artistas. Ahora la condición más curiosa de quien produce Arte no es ni la creatividad, ni la inteligencia, ni la locura. La condición más particular de un artista es «una alta tolerancia frente a lo que casi todos consideran siniestro». Alta tolerancia al dolor. Alta tolerancia a la desdicha. El artista «suele» ser desdichado. Ahora pues, nadie desea ser desdichado. Y como en general nadie se desea la desdicha, pues en general son pocos los artistas.

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