Guerra en la red. Los nuevos campos de batalla, de Richard A. Clarke y Robert K. Knake: la ciberguerra fría

El sistema económico y militar de Estados Unidos es tan vulnerable a un ciberataque masivo, que el país puede ser paralizado por una potencia exterior o por grupos de hackers profesionales. La amenaza es equiparable a la de una hecatombe nuclear que mantuvo en vilo al mundo después de la Segunda Guerra Mundial.

La advertencia no es exagerada, según los autores de Guerra en la red. Los nuevos campos de batalla. Wikileaks y Anonymous han puesto en evidencia las debilidades del sistema de seguridad informático de Estados Unidos, por lo que proponen la creación de una estrategia de ciberdefensa nacional que sea creíble.

No es un libro técnico. La obra está escrita de manera comprensible para un lector no familiarizado en el tema. Se analizan los casos en los que existe evidencia de que Rusia bloqueó los sistemas de computación de Georgia, de cómo Israel realizó un asalto cibernético en una planta de Siria con armas nucleares o las redes creadas por Corea del Norte para atacar a Estados Unidos y Corea del Sur.

En su contenido encontramos conceptos como el de “ciberguerrero”, nuevo “campo de batalla” o por qué el sistema de defensa estadounidense es vulnerable. Qué tan ofensivo puede ser un ataque y la necesidad de crear un sistema de defensa así como una agenda de “ciberpaz”.

Estados Unidos país es mucho más vulnerable a una ciberguerra que Rusia o China. La población civil, los pequeños negocios y las corporaciones en todos sus niveles serían las principales víctimas.

“Es posible –escriben– que llegue el día en que estemos a merced de naciones o actores no estatales que carezcan de capacidad para la ciberguerra, pero estén en condiciones de contratar equipos de hackers expertos”.

Richard A. Clarke y Robert K. Knake, ambos expertos en seguridad nacional, también analizan la capacidad informática estadounidense y las debilidades ante el ciberespionaje vía Internet, que tiene una madurez de cuatro décadas y que muestra muchas debilidades en su desarrollo, que sólo se ha modificado en su capacidad de ancho de banda.

“Mientras nuestros sistemas económicos y militares sean tan evidentemente vulnerables a una ciberguerra, fomentarán en nuestros adversarios la tentación de atacar en periodos de tensión”, advierten.

(Richard A. Clarke y Robert K. Knake. Guerra en la red. Los nuevos campos de batalla. Editorial Ariel. Madrid, 2011, 368 p.)

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